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martes, 10 de enero de 2017

"Harry Potter y la orden del Fénix" de J.K. Rowling

"Primer libro del año"

   2017. Y sí, ¿Mirá quién aparece ahora?

   Haciendo felizmente la tan famosa y trillada pero no menos efectiva lista de propósitos para este nuevo año, llegó el momento de decidir el destino del blog. Inmediatamente me dije, “Es increíble como dejamos de hacer las cosas que nos dan placer por cosas que realmente no importan”, porque aunque no parezca si bien no continué con el blog, no fue por falta de interés la interrupción.

   Francamente, el tomar malas decisiones en la última parte del 2016 me llevaron a estar justificándome ahora mismo. Ojo, nadie me obliga ni tengo porque hacer una justificación, podríamos llamarlo pensar en voz alta y a otra cosa.

   En fin, acá estamos, sintiendo la adrenalina de llenar la hoja en blanco otra vez y ¡me encanta!

   Ya sabes de qué va esto en este lugar, así que sin más explicaciones cursis arranquemos con la primera reseña de una vez.

   “Harry Potter y la orden del Fénix”, retomé la saga.
   Leer a Rowling es ir siempre a lo seguro, al disfrute de lleno. Sin embargo, con este título debo decir que el primer tercio de la obra me pareció un poco lenta, pero como dije antes no defrauda. Al final te da el cachetazo del cierre sublime.

   Decidí seguir leyendo los libros a pesar de ya saber cómo termina la historia por haber visto las adaptaciones al cine, basada en dos grandes motivos.

   En primer lugar porque se sabe que en el pasaje del libro al film se pierden muchas cosas, se editan y modifican por lo tanto lo considero como una pieza de arte distinta en definitiva. 

   Por último me encanta como la autora desarrolla los temas sociales y políticos que atraviesan la vida del protagonista aprovechando su crecimiento. A través del narrador expone de manera brillante y clara (porque no hay que olvidarse que es literatura infanto/juvenil y una de las desventajas es que hay que bancarse leer “Harry pensó…” “Harry sintió…” y demás variantes más de una vez por pagina, inclusive hay casos de hasta dos repeticiones por oración) como van cambiando las percepciones del adolescente mediante las conclusiones a las que llega de la realidad.

  Al parecer las decepciones son moneda corriente en la vida de Harry, una muy interesante por ejemplo es como se replantea el concepto que tiene acerca de su padre, pasa de admirarlo de manera incuestionable a incluir sin nada de gracia y sorpresivamente el juzgarlo. Lo encontré maravilloso. Seguramente al leer ese capítulo te remontes al momento en el que tus viejos dejaron de ser unos héroes para descubrir que lastimosamente que son unos simples mortales llenos de defectos y afortunadamente de otras tantas virtudes.

   El 90% de los libros transcurren dentro de la vida académica de Harry, un gran escenario para explotar la visión que tienen el bando de los adolescentes para con los adultos. Los cuestionamientos hacia la institución, profesores, medios de comunicación e inclusive organismos de estado (No muggle por supuesto) por parte de los alumnos de Hogwarts son de lo mejor. Básicamente es el motivo por el que me enganchó la saga.   

   Hasta aquí la primera reseña. Como acostumbro no suelo poner nada o casi nada de la sinopsis, descubrir la historia de lleno es trabajo tuyo.

sábado, 13 de agosto de 2016

"Frankenstein" de Mary Shelley

   "Décimo cuarto libro del año"


   Este libro inconfundible formó parte de un número mayor de libros que me regalaron hace unos meses. Géneros variados. Era lo que menos me importó. Para un lector, que mejor que recibir casi una veintena de libros de regalo.

   Los cargué en el auto y fui feliz durante toda la vuelta a casa. Acomodarlos en una de las estanterías de mi humilde biblioteca fue otro momento de placer.
En fin, tardé un tiempo en encarar esta lectura. Uno de los propósitos de este año era adentrarme a los grandes clásicos. Así que acá estoy comentado uno muy grande.

   Es interesante como se originó la historia. Fue por medio de un juego. En sus comienzos Frankenstein era solo un cuento. Cuento que Mary escribió una tarde en compañía de sus amigos cuando se propusieron como juego inventar historias de terror para matar el aburrimiento del campo.

   Con el tiempo lógicamente pasó de ser una breve historia para desarrollarse como novela en el formato que conocemos actualmente.
Uno de los aspectos que más me gustó fue como la autora incluye el formato carta y como juega con los narradores. Alguien cuenta lo que otro le está contando. Luego cambia y el narrador se transforma en primera persona. Muy interesante las variaciones.

   A grandes rasgos uno puede advertir de que acaba de leer una crítica bien explicita hacia la humanidad y a sus miserias humanas.
Otro de los temas que plantea, la mayor parte del libro, es la responsabilidad que le compete al científico y a la ciencia toda, para con la sociedad.
¿Qué es lo correcto y que es lo que traspasa la ética dejando de ser un servicio en función del progreso?

   El protagonista se ve conflictuado, reflexionando permanentemente sobre sus conocimientos, el rumbo que van tomando, qué resultados logra y pretende lograr a futuro.
Un punto a criticar podría ser la reiteración de los pensamientos a los que se ve sometido el protagonista. Se entiende que está atravesando momento de conflicto pero se vuelve un tanto tedioso leer lo mismo dicho de varias maneras.

   En fin, disfruté mucho de esta historia.


   Con el correr de los clásicos voy entendiendo porque se vuelven indispensables tenerlos en haber.

jueves, 10 de marzo de 2016

"Los ojos del perro siberiano" de Antonio Santa Ana


  "Noveno libro del año"


   “Los ojos del perro siberiano” me deja sentimientos encontrados. A pesar de ser una historia simple (como me gustan), linda y corta. Solo ciento treinta y tres páginas. Al leerla hubo algunas pequeñas cosas que no me cerraron del todo.

   Es la primera novela del autor. En una de las solapas lo dice y además agregan que es especialista en literatura infantil y juvenil. Eso se puede notar, hay un gran trabajo detrás de este libro sin dudas.

   Narrado en primera persona. Es un relato largo de introspección. Cuenta la historia de un chico de San Isidro (localidad de Buenos Aires conocida, entre otras, como un lugar donde viven las personas más pudientes) y su hermano.

   Lo curioso es que no se sabe el nombre del protagonista, es decir, del adulto que cuenta la relación que tuvo con su hermano muchos años mayor que él, hermano que en un momento deja de vivir bajo qué mismo techo familiar sin saber el porqué, y con sus padres. No quiero agregar ningún otro dato más de la trama porque al ser corta la historia cualquier otro agregado es prácticamente un spoiler.

   Si bien es un adulto el que cuenta, me parece que los pensamientos que tiene el personaje por momentos en su niñez son un tanto pretenciosos, un poco más maduros de lo que a mi entender tienen los niños a esa edad. Estas eran las pequeñas cosas que no me cerraban del todo. Lo bueno de esto es que es solo por momentos. La mayoría del tiempo te introduce en la mente de un niño realmente. En su mirada hacia los adultos, la interacción con su grupo de pares, los temores propios de la edad, la relación con sus padres y la exigencia de estos. 

   Si te gustan las historias contadas por niños este otro libro seguro que te puede llegar a gustar. 

   En Argentina este título forma parte del diseño curricular de la materia de Lengua y literatura en muchos colegios. Generalmente en el nivel de primaria. Me parece un gran acierto. Toca temas muy importantes que pueden formarte como ciudadano. Porque algo maravilloso de los libros es eso. Su poder. Una frase simple pero significativa que encontré dentro de este libro que ilustra la idea fue la siguiente.


   Tiene muchas referencias a los libros, la música (se puede ver desde la portada) y de películas, hay una en especial. Eso me conquistó.

   Creo que si estás acá leyendo esto que escribí humildemente, es porque sentís una conexión especial con los libros, o por lo menos con este libro en particular, al igual que yo. Puede sonar un poco cursi pero creo que es verdad y estoy segura de que vos también lo crees así.

   Hay un poder muy fuerte en ellos, cambian y transforman las relaciones y mucho más. Puede ser que sea ese el motivo por el que necesito hacer este blog. Porque los libros le dan un nuevo significado a las cosas. “Los ojos del perro siberiano” me transformó un poco. Eso me hace feliz. Los libros me hacen feliz.

   ¿Qué mejor que dejarse llevar?  


   

jueves, 4 de febrero de 2016

"Heridas abiertas" de Gillian Flynn

   "Quinto libro del año"


   Thriller, policial y suspenso. Todas las características que no busco al leer un libro. Gillian Flynn pasó a ser una pseudo excepción luego de ver “Gone Girl” (traducida como “Perdida”) hace un tiempo. La película cuenta con el guión de la autora y junto a la dirección de David Fincher el combo es infalible. Por estos días tuve la oportunidad de leer algo de ella y no lo dudé a pesar de mis fuertes resistencias al género.

   “Heridas abiertas” es la primera novela de esta autora, consagrada para algunos y avisado de antemano en la contratapa de esta edición, como “la nueva maestra del thriller psicológico”. Definitivamente si hay algo que destacar de esta obra es la carga psicológica con la que cuenta que por momentos hizo que me sintiera incómoda con lo que estaba leyendo.

   La historia está contada en primera persona, uno va descubriendo todo a través de Camille Preaker una periodista  enviada a su ciudad natal para cubrir una serie de asesinatos para el diario donde trabaja. Esto enfrenta a Camille directamente con su pasado cosas que logró dejar atrás refugiándose en una gran ciudad, recuerdos de su hermana muerta. Volver significaba pasar unos días en la mansión donde creció y donde todavía sigue viviendo su madre, una mujer muy fría, manipuladora, doble cara, una para sí y los suyos, otra para el resto del pueblo.

   Los personajes me resultaron excelentes, a mi entender no caen de lleno en los estereotipos más comunes de pueblerinos yankees, tienen la cuota justa de previsibilidad en los prejuicios y luego viran hacia otra dirección muy diferente. Los sentimientos y diálogos de los personajes son de lo mejor. No diría que sea una tarea inmediata el poder identificarte con ellos, pero sí a muchos los empecé a sentir cercanos a medida que la historia avanzaba. Son muy cinematográficos, me gustaría que se hiciese la película.

   Cuenta con un relato muy atrapante (propio de la exigencia del género), por la profesión de la protagonista hay mucha tela para cortar en este sentido, el re-descubrir de lo que alguna vez conoció pero ahora desde una perspectiva profesional que no puede desligar de lo emocional. Ejercicio que intenta incorporar la protagonista, a veces con éxito y otras no.

   La idea es muy buena tiene varias vueltas de rosca, que si bien te dan a pensar que hay aspectos y patrones ya vistos, se notan ingredientes muy propios que la hacen despegar de todo lo parecido dentro del género ya sea en formato libro o cine.

   Tengo que admitir que sentí miedo leyendo este libro, si, que se le va a hacer. No soy una persona asustadiza, muchos pueden dar fe de eso, lo que sucedió es que el ritmo de tensión que maneja Flynn es excelente, te va como apretando, por momentos me descubría abriendo más de la cuenta los ojos hasta hice ademanes de cerrar el libro y salir al patio donde podía refugiarme a la luz del día. Patético lo sé.

   Definitivamente mis reacciones y el disfrute con este libro hicieron que deje de ser tan pedante e insolente y empiece a respetar un poco más al género.


   No se extrañen si en muy poco tiempo me ven nuevamente reseñando un thriller…

viernes, 29 de enero de 2016

"Moby Dick" de Herman Melville.

  “Un clásico al mes”

 

   Clásicos, ¿Cómo no leerlos?, no soy una mujer que tenga en su haber muchos de ellos desafortunadamente, en literatura ni en otros géneros como la música, el cine, etc. Suelo enfrentarme al síndrome del “sapo de otro pozo” cuando inevitablemente quedo fuera en alguna de las conversaciones que tengo con amigos donde hablan con tanto entusiasmo de alguna obra visual, musical o literaria que es la que más me interesa contar.

   Al menos una vez al mes trataré de leer un clásico de mi biblioteca, luego de devorarlos adquiriré otros títulos. Cuanto más vieja sea la edición mejor, y en esto tengo sentimientos encontrados, porque si bien amo el olor a letras recién impresas, a libros relucientes envueltos en ese plástico tipo film de cocina, siento una profunda debilidad hacia las páginas amarillas maltratas por la humedad, infladas, deformes.

   Hoy soy Moby Dick. Dije anteriormente en la reseña del primer libro que no estaba de acuerdo con el formato ficha técnica, pero en este caso debo hacerlo, al tratarse de clásicos es bueno saber algo, el año de publicación y algún otro dato que aporte al contexto por lo menos.

   Fue editada originalmente en octubre del año 1851, es decir, poco más de un siglo y medio. Hay un par de películas y referencias de todo tipo a la historia hasta en dibujos animados. Recientemente se estrenó “In the Heart of the Sea” interpretada por el musculoso “Thor”, no es santo de mi devoción pero convengamos que se merece una oportunidad aunque sea pequeña.

   El ejemplar que tengo en mi poder me hipnotizó sin hacer demasiado, ahí nomás acostadito al lado de muchos objetos random sobre un sucio lienzo de feria con un color pasado de moda, hace varios años, por lo menos catorce. Ya por ese entonces tenía la portada descolorida seguramente el sol ferial había hecho su trabajo, roer con rayos uv cualquier color que se interponga. Pagué un precio irrisorio por la copia, alrededor de cinco pesos argentinos (tengo muy mala memoria, quisiera poder darles más detalles, aviso para próximas entradas. “El que avisa no traiciona”).

   Considero que pagar un libro muy barato es un insulto e imponer un precio muy desorbitado es una burla despiadada para el lector que ansía tenerlo, no tiene más remedio que ojearlo unos minutos en un paseo por su librería favorita, terminar por despedirse de el con la nariz a punto de chocar contra el cristal de la tienda, cruel barrera transparente llamada vidriera, separa nuestras manos de ese libro que queremos mantener a salvo en la mesita de luz todos las noches.

   Esta historia tiene un protagonista lógicamente. Ismael, que además es la voz del narrador, un tipo joven que cuenta con experiencia en la marina mercante y decide que necesita vivir otro tipo de experiencias. Un barco ballenero es ideal. Para esto debe buscarlo, hay una ciudad que reúne unos cuantos, la isla de Nantucket en Massachusetts. Donde se encuentra alojado conoce a Queequeg un arponero polinesio. Juntos terminan trabajando en el Pequod, un ballenero cosmopolita. 

   Novela de aventuras muy dinámica, mi copia del año 1965 cuenta con ilustraciones hermosas que acompañan el inicio, el durante y el final de cada capítulo.

   Puede sonar trillado, pero me sentía una niña dando vuelta cada página sabiendo que iba a encontrar un hermoso dibujo de Paul Durand.

   Queda inaugurada la sección “Un clásico al mes” con un dejo a infancia...  

jueves, 21 de enero de 2016

"Un mundo feliz" de Aldous Huxley

  “Tercer libro del año”


   “Un mundo feliz” no fue un libro que yo quisiera tener. Formó parte de una lista (bastante negra) de libros que debía leer por obligación para la carrera de profesorado de lengua y literatura, una de las carreras que he abandonado obviamente. Por supuesto el libro fue migrando conmigo por ahí y jamás sentí culpa por no leerlo. Tenía por lo menos dos buenas razones para no hacerlo, primero por imposición, la rebeldía me lo impedía. Segundo, por el tipo de género, las novelas de anticipación no eran de mi agrado y menos las de ciencia ficción. Lo terrenal me define necesariamente.

   Con lo primero que uno se encuentra al comenzar el libro es con una especie de visita guiada de la mano de los protagonistas, te convertís inevitablemente en un visitante y te encontrás “turisteando” por este lugar sin previo aviso.

   Si tuviera que dar alguna advertencia al que se adentre en esta obra, probablemente sería que encare las páginas con la mente absolutamente en blanco, no hay otra opción que leerlo dejando lo más lejos posible todos nuestros pre-conceptos sociales, ya que estamos frente a una “filosa sátira del mundo contemporáneo” como sabiamente lo señala en la contratapa de esta edición. Una buena muestra de eso es este fragmento del tercer capítulo, en el que me vi reaccionando con una carcajada:

   “- El hogar, la casa- unos cuantos cuartos pequeños en los cuales se amontonaban un hombre, una mujer periódicamente embarazada y una lechigada de críos de todas las edades. Ni aire, ni espacio: una cárcel insuficientemente esterilizada; obscuridad, enfermedades, hedores.
   (Tan viva era la evocación del Inspector, que uno de los jóvenes, más delicado que los otros, se puso pálido solo de oírlo. Y estuvo a punto de sentir nauseas).”

  Hay muchos fragmentos como este donde el autor impone despiadadamente, pateando el tablero, las reglas en las que se basará la historia. Este rasgo pseudo autoritario de Huxley me gustó mucho. Lo hace responsable de mi inédito interés por este género.

   El relato cobra una fuerza y consistencia palpables con el avanzar de los capítulos, cada uno con un planteo explicito o implícito haciendo que, antes de dar el salto al siguiente capítulo, el lector no tenga más remedio que pensar (unos segundos por lo menos) en lo que acaba de leer y en como toda esta información libra una batalla contra los conceptos e ideas más profundamente arraigados durante toda su vida y hasta el momento de leer esta atrevida historia.

   Este hombre pasó de ser un autor impuesto por un programa académico, a ser un autor al que le dedico felizmente una reseña para mi blog.

   Me llevo grandes propuestas para pensar, puntos de partida desde una perspectiva desconocida y original. Los personajes tan bien definidos despiertan la necesidad de tomar partido por uno u otro, es muy fácil (o por lo menos para mí lo fue) empatizar con ellos en muchos momentos de la historia que resultan tan distintos a las situaciones cotidianas que nos tocan vivir en el contexto de esta vida.

   A. Huxley te da a conocer un mundo distópico muy atractivo y crudo.

   Solo puedo pensar, después de este autor, en: “¿Qué haría yo si…?”.   
  

   

jueves, 14 de enero de 2016

"Una samana en la nieve" de Emmanuel Carrère

   "Segundo libro del año"


   Este libro buscó chocarse conmigo hace más o menos quince años. Con mi familia nos mudamos a un departamento en un segundo piso al que se accedía por una única escalera, estrecha, gris, no inspiraba nada de belleza ni confianza, su único atractivo era lo que me estaba esperando al final de ella. Antes de que terminara y uno se topase con la puerta de entrada, dos o tres escalones antes del descanso, estaba este libro abandonado, ahí nomás en el suelo, vilmente.

   Por ese entonces era el año 2001 y estrenaba catorce años (bastantes menos, quince para ser exactos, todo un número). Sentí la necesidad de agarrarlo, sacudirle la tierra de la portada, emprolijarle las hojas dobladas. Empecé a leerlo primero por lástima e inmediatamente por placer.
   Una semana en la nieve es un libro ligero, en su forma de lectura y literalmente ligero ya que esta edición es muy liviana realmente. Me encantan las ediciones en las que, encontrando una posición perfecta, uno ni siquiera nota que tiene un libro en la mano porque no demanda nada de fuerza sostenerlo.

   El protagonista es Nicolás un pequeño de ocho años. Con un narrador omnisciente el autor nos muestra e invita al mundo de la imaginación de este niño. La relación con sus padres, los cuestionamientos que aparecen contra su voluntad y con ellos el miedo, a ser expuesto, a llamar la atención.

   La historia transcurre en el contexto de un viaje, de una semana, a la nieve, para aprender a esquiar con sus compañeros de curso. Esta experiencia es simple para muchos, para Nicolás se traduce en situaciones de tensión. Su padre, vendedor de prótesis médicas, con la excusa del inminente peligro presente todo el tiempo, cubre permanentemente a sus hijos con un manto muy pesado de sobreprotección dificultando que la personalidad de Nicolás empiece a salir a flote. Es tanta la sobreprotección que este padre no puede concebir que su hijo viaje en un autocar con sus compañeros para llegar a destino, por lo tanto él mismo se encarga de llevarlo en su auto donde nada malo puede pasarle, donde lo protegería de un inevitable accidente de tránsito como el que sufrieron aquellos niños hace unos días y anunció la televisión con tanto énfasis.

   Las cosas en su familia eran así, por momentos Nicolás estaba de acuerdo, las consideraba adecuadas, pero había otros en los que le suponía un momento de exposición para con sus pares, las burlas estaban ahí y debía hacer todo lo posible por no despertarlas.

  Emmanuel Carrère necesitó de muy pocas palabras (quizás sea lo breve algo que criticar) para plasmar este viaje gráfico dentro de la consciencia e imaginación de su pequeño protagonista. Invita a pensar en el mundo de los niños, en su papel de espectadores al nosotros, los adultos, ser los permanentes tomadores de decisiones. Todo repercute en ellos, nuestras palabras, gestos, acciones y hasta miedos heredados.


  “Una semana en la nieve” me dejó pensando en que todos las visiones son igual de importantes. A veces ponemos a los más pequeños en un peldaño por debajo nuestro sin tener en cuenta que su visión de las cosas es válida porque va de la mano de un sentimiento que merece ser respetado y en el mejor de los casos incluido.

viernes, 1 de enero de 2016

"Una lectora que busca disciplina"

Lectora indiciplinada
    ¡Feliz 2016 lectores!

    ¡Bienvenidos! Arrancando bien tempranito este nuevo año, ahora, justo ahora, estoy chocando mi copa con mis seres queridos, mirándolos a los ojos con la ganas que trae un nuevo comienzo. Borrón y cuenta nueva gente, cada año tiene esa genialidad.


    Debo admitirles, antes que nada, que esto fue pensado primero para facebook, pero por decantación y voluntad también estoy acá.


    ¡Qué emoción! Siempre quise hacer un bog, estaba segura que iba a ser de fotografía, otro de los hobbies que me hacen feliz.Ya vendrá.  Es tiempo de este proyecto.


    Bueno, no quiero irme por las ramas: concretamente lanzo este blog para lograr autodisciplinarme en la lectura, sí, considero que ésta debe ser disciplinada. De hecho, ahora que lo pienso bien, es el único orden en mi vida que prefiero tener.


    "Siete días, un libro" nació una tarde de diciembre extremadamente calurosa, treinta y tres grados a la sombra. Terminaba de leer el excelente libro "Tiene que ver con la furia" de Luis Mey y Andrea Stefanoni. Intercambié unas palabras con Luis por facebook sobre mi experiencia leyéndolo y pensé que necesito darme más posibilidades de toparme con obras así. Entonces me dije: "para eso, no queda otra que leer más”. Por eso mismo, desde el minuto cero del 2016 arranco este proyecto con vos del otro lado de la pantalla de tu computadora, Smartphone, tablet, netbook, notebook, lo que sea es más que bienvenido.


    Sé que hay muchos blogs que hacen reseñas de libros y muy buenos por cierto, pero eso no me detiene ni me preocupa al contrario, me nutre de buenas y diversas opiniones. Disfrutar de un libro y compartir tu opinión no es algo original, todo el mundo lo sabe, existe desde que hubo algo que fue leído. No intento ser una trasgresora, ni una intelectualoide. Mi premisa es ser siempre fiel a lo que me nace hacer.


    Hace un tiempo pasó por mi cabeza la idea de ser booktuber por la inmediatez que te da youtube y la precisión que te da una imagen, pero la verdad es que eso no soy yo, me da mucha vergüenza, no puedo verme haciéndolo. No soy una persona tímida ni acomplejada para nada,cualquiera que me conozca puede dar fe de eso, simplemente no creo que sea el camino en el que me siento más cómoda. 

Afortunademente, ese tipo de exposición no es para todos.

    Sigo a varios booktubers, es hermoso ver como te muestran las portadas de los libros, nuevitos en su mayoría, y lo acompañan con un relato cargado de tanta pasión, es conmovedor.


    Una vez un profesor de la carrera de analista de sistemas, carrera que abandoné porque no tenia nada que ver conmigo, dijo: “No hay nada más lindo que ver como te explican sobre algo o como hacer algo como los programas de cocina por ejemplo”. Esa frase me quedó grabada durante años y creo que se ajusta a todo esto de hablar sobre los libros y dar nuestra opinión porque en eso estamos nosotros, en esa explicación llevamos la pasión y el placer por lo que nos gusta.


    A mi me gustan todos y cada uno de los libros que tengo la oportunidad de leer, me apasionan desde que leí por voluntad propia siendo una nenita de primaria “El príncipe feliz” de Oscar Wilde.

Como te dije más arriba: ¿Me acompañás en esta búsqueda de la tan ansiada "disciplina para leer"?

    ¡Buena lectura!

    Naty.
7 días,un libro.
7diasunlibro@gmail.com